Llevar una vida activa mejora no solo la salud física sino también el estado de ánimo, la autoestima y las relaciones sociales. En este artículo te contamos qué significa envejecer activo, cuáles son sus beneficios y cómo aplicarlo en el día a día para disfrutar plenamente.
¿Qué significa envejecer activo?
El envejecimiento es un proceso natural, sin embargo, la forma en que atravesamos esta etapa puede marcar una gran diferencia en nuestra calidad de vida. El envejecimiento activo va más allá del ejercicio físico, este implica cuidar la mente, las emociones y el entorno social.
Se trata de adoptar un estilo de vida saludable, donde la persona mayor siga siendo protagonista de su vida, mantenga sus intereses y relaciones, realizando actividades adaptadas a las necesidades individuales. Con pequeños cambios cotidianos podemos fomentar la autonomía y mejorar el bienestar tanto físico como mental, aumentando la satisfacción personal.
Beneficios a corto y largo plazo
Adoptar un estilo de vida activo trae múltiples beneficios, tanto inmediatos como sostenidos en el tiempo. Estos efectos positivos de envejecer activo no solo impactan en la salud física sino también en el bienestar emocional y mental.
- Mejora la movilidad y la fuerza: mantenerse en movimiento ayuda a conservar la flexibilidad y el equilibrio, fundamentales para mantener la autonomía en las tareas del día a día.
- Previene enfermedades crónicas: mantener una vida activa reduce el riesgo de afecciones como la diabetes, la hipertensión o enfermedades cardiovasculares, muy comunes en la etapa adulta.
- Disminuye el estrés y mejora el estado de ánimo: la actividad física estimula la liberación de endorfinas, contribuyendo a la sensación de bienestar.
Así mismo, envejecer activo fortalece la autoestima, las relaciones con los demás y contribuye a ver de forma positiva el propio proceso de envejecimiento.
Actividad física, clave para un envejecimiento saludable
La actividad física es uno de los pilares fundamentales para mantener una buena calidad de vida y envejecer de forma saludable. No se trata de realizar entrenamientos o rutinas exigentes, sino de mantenerse en movimiento.
El ejercicio regular no solo mejora la condición física, como la fuerza, el equilibrio o la resistencia, sino que también tiene efectos positivos en el estado de ánimo, la autoestima y la prevención de enfermedades. Así mismo, la actividad física es una excelente forma de socializar y mantener rutinas diarias, la clave es encontrar aquellas actividades que sean agradables para cada persona.

Ejercicios recomendados y rutinas fáciles para el día a día
Para mantenernos activos no es necesario realizar grandes despliegues, ir al gimnasio ni contar con equipamiento especial. Existen muchas formas de incorporar la actividad en el día a día, adaptadas a la edad y a los diferentes niveles de movilidad.
- Caminatas diarias: salir a caminar es una de las formas más efectivas y simples de moverse. Se recomienda, idealmente, caminar entre 30 y 45 minutos a paso moderado, aunque se puede ajustar el tiempo según las posibilidades de cada uno.
- Ejercicios de movilidad y estiramiento: mantener las articulaciones y músculos activos y flexibles ayuda a prevenir la rigidez, dolores y caídas. Dedicar algunos minutos, por la mañana o antes de dormir, a realizar estos ejercicios puede mejorar el bienestar físico.
- Actividades grupales o recreativas: bailar, practicar yoga, participar de clases comunitarias, puede ser una forma de practicar ejercicio y además de socializar.
- Movimientos en casa: estirarse al levantar, subir escaleras, levantarse y sentarse varias veces en una silla… son pequeños gestos, que sumados pueden hacer la diferencia.
Lo importante es que el movimiento forme parte del día a día, sin presiones, lo que marca la diferencia es la constancia.
Una mente activa también envejece mejor
Mantener la mente activa es tan importante como la actividad física. A medida que envejecemos es normal que cambien los procesos cognitivos, pero con algunos hábitos y estímulos adecuados, se pueden conservar y fortalecer muchas habilidades mentales.
El ejercicio mental ayuda a mejorar la memoria, la atención, la agilidad para resolver problemas y la capacidad de adaptación a situaciones nuevas. Así mismo, sentirnos mentalmente ágiles influye de forma positiva en el estado emocional ya que refuerza la autoestima y la seguridad. Envejecer con una mente activa significa mantenernos curiosos e interesados de lo que nos rodea.
Actividades para ejercitar la mente
No hace falta realizar grandes actividades o esfuerzos para mantener el cerebro en forma, muchas actividades cotidianas pueden ser excelentes ejercicios mentales si las realizamos con atención y constancia.
- Lectura y escritura: leer, ya sean libros, diarios, revistas, así como escribir pequeños textos o llevar un diario personal ayudan a estimular la comprensión y la expresión de ideas.
- Juegos de mesa y pasatiempos: juegos como dominó, cartas y rompecabezas o pasatiempos como crucigramas o sudoku, son opciones que además de ser divertidas, requieren de concentración, estrategia y memoria.
- Aprender algo nuevo: estudiar algún idioma, tomar clases de pintura, jardinería, cocina, o, incluso, usar nuevas tecnologías, activa el pensamiento y aporta el entusiasmo de un nuevo desafío.
La importancia de las relaciones sociales para envejecer activo
Las relaciones con otras personas cumplen un rol esencial en el bienestar emocional a cualquier edad, aunque en la edad adulta cobra aún más importancia. Tener una vida social activa ayuda a prevenir el aislamiento y la sensación de soledad, muchas veces presente a esta edad.
A veces, con los años, se puede volver un poco más difícil mantener el contacto con otras personas, sin embargo, hay formas sencillas que ayudan a seguir cultivando las relaciones sociales:
- Participar en actividades comunitarias: como centros de día, talleres, o actividades municipales, son espacios ideales para compartir con otras personas.
- Retomar viejas amistades: con una llamada, un mensaje se pueden recuperar relaciones que con el tiempo se fueron apagando.
- Conectar con la familia: compartir momentos con hijos, nietos, o sobrinos, no solo genera bienestar sino que fortalece los lazos afectivos.
Envejecer activo es posible y beneficioso en muchos aspectos de nuestra vida. Cuidar el cuerpo, la mente y las relaciones sociales nos permite disfrutar de esta etapa a pleno. Con pequeños cambios y hábitos cotidianos, se puede ganar en salud y bienestar para seguir viviendo con energía.
Referencias:
- La importancia de un envejecimiento activo y saludable. https://www.unir.net/revista/ciencias-sociales/envejecimiento-activo/
- Envejecimiento y salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health
- Década del Envejecimiento Saludable https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing