En el siguiente artículo te contaremos las posibles causas de esta molestia, qué síntomas la acompañan, cómo se puede aliviar en casa y en qué momento es conveniente consultar con un profesional de la salud.
¿Qué es la sensación de no poder tragar saliva?
Sentir que no se puede tragar saliva es una molestia que puede resultar alarmante, incluso si ocurre de forma puntual. Aunque a veces puede deberse a una causa física concreta, en otras ocasiones no se identifica un problema, lo que puede aumentar aún más la preocupación. En muchos casos se describe como una sensación de no poder tragar saliva, una especie de bloqueo o incluso una sensación de “nudo” en la garganta.
Esta sensación se asocia a un trastorno conocido como disfagia, que es el término médico utilizado para describir cualquier tipo de dificultad al tragar, ya sea alimentos, líquidos o saliva. Sin embargo, es importante aclarar que no siempre que exista esta molestia significa que sea disfagia estructural o crónica. Esta sensación también puede estar relacionada con situaciones como el estrés o la sequedad bucal.
¿Es lo mismo que la disfagia?
Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no siempre es correcto hablar de disfagia cuando se presenta una sensación ocasional de no poder tragar saliva. La disfagia es un trastorno médico que implica una dificultad persistente o progresiva al tragar, y puede estar ocasionada por alteraciones neurológicas, musculares o estructurales en el aparato digestivo superior.
Por el contrario, la sensación de no poder tragar saliva puede ser transitoria y darse por factores como el nerviosismo, el estrés, la sequedad bucal o una inflamación leve en la garganta. Igualmente. Sin embargo, cuando este problema se repite frecuentemente o se acompaña de otros síntomas como dolor, tos o pérdida de peso, es fundamental consultar con un médico para descartar cualquier problema de salud más complejo.
Causas en personas mayores
La sensación de no poder tragar saliva puede tener distintos orígenes, y en el caso de los adultos mayores, existen factores específicos que aumentan la probabilidad de que aparezca esta molestia. Con el paso del tiempo, los cambios naturales de esta edad, ciertas enfermedades o incluso estados emocionales, pueden influir directamente en la capacidad de deglutir de forma cómoda.
Conocer las causas más frecuentes nos va a permitir comprender mejor el problema, así como buscar las soluciones adecuadas. Algunas de las causas más habituales son:
- Cambios fisiológicos por la edad
Con los años, los músculos implicados en la deglución tienden a debilitarse y perder coordinación. Esto puede dificultar el paso fluido de la saliva al esófago, haciendo que tragar se perciba como un esfuerzo, incluso en reposo o mientras hablamos. Aunque es parte del proceso natural de envejecimiento, lo que no quiere decir que todas las personas lo padezcan, puede generar una sensación incómoda que conviene observar. - Enfermedades neurológicas o musculares
Patologías como el Parkinson, el Alzheimer o un ictus, pueden afectar los nervios y músculos responsables del acto de tragar. En estos casos la dificultad puede ser progresiva, y notarse también cuando comemos o bebemos. Si este síntoma se presenta con otros signos neurológicos, o si es persistente, es fundamental consultar con un profesional de la salud. - Estrés, ansiedad o tensión emocional
Muchas veces la causa no es física sino emocional. El estrés o los episodios de ansiedad pueden provocar una sensación de "nudo en la garganta", conocida también como globus faríngeo. Aunque no se trata de un problema médico grave, puede ser muy molesto y generar miedo si se repite, agravando más la ansiedad. - Sequedad bucal por medicamentos o deshidratación
Algunos fármacos que habitualmente utilizan las personas mayores, como antihipertensivos, antidepresivos, o medicamentos para la vejiga, pueden provocar sequedad en la boca. Esta falta de saliva complica la deglución y puede generar una falsa sensación de que no se puede tragar. Es fundamental mantener una buena hidratación y consultar al médico sobre posibles ajustes en la medicación.
En algunos casos, estas causas pueden aparecer combinadas, lo que dificulta identificar un único origen de esta sensación de no poder tragar saliva. Por eso, si la molestia persiste o genera angustia, es recomendable buscar una opinión médica.
Síntomas que pueden acompañar esta sensación
Cuando aparece la sensación de no poder tragar saliva, no suele hacerlo sola. En muchos casos, viene acompañada de otros síntomas físicos o señales. Estar atento a estas molestias adicionales es importante, ya que ayudan a determinar si se trata de algo pasajero o si conviene consultar con un profesional.
- Sequedad en la boca o garganta: la boca seca es un problema muy común en personas mayores, y puede ser consecuencia de la edad, de determinados medicamentos o de una hidratación insuficiente. Cuando hay poca saliva, tragar se vuelve más difícil y aparece la sensación de que algo “se queda atascado”. Además, la sequedad puede provocar irritación de la garganta, aumentando la incomodidad.
- Dolor o presión al tragar: en algunos casos, al intentar tragar, se siente una presión en el cuello o en el pecho, o incluso dolor. Esto puede deberse a una inflamación, una contractura muscular o, en situaciones más específicas, a problemas del esófago. Aunque no siempre indica algo grave, si el dolor persiste o se agrava, es importante consultarlo con el médico.
- Sensación de cuerpo extraño: algunas personas describen una sensación de bulto o pelota en la garganta, sin que realmente haya nada allí. Este síntoma es habitual en episodios de ansiedad o tensión emocional y puede aumentar al centrarse demasiado en la deglución.
- Tos o carraspeo frecuente: si la saliva no se puede tragar con normalidad, esta queda acumulada en la garganta, generando una necesidad constante de toser o aclarar la voz. Este síntoma puede ser más evidente al hablar, comer o estar en reposo.
- Cambios en la voz o ronquera: aunque no es muy común, algunas personas notan un cambio en el tono de voz o ronquera leve, relacionada con la irritación de la garganta y el esfuerzo por tragar.
Qué hacer si tienes sensación de no poder tragar saliva
Si esta sensación aparece con frecuencia, genera angustia, o se acompaña de otros síntomas, es fundamental consultar con un profesional de la salud. Aunque muchas veces se trata de un problema puntual o leve, es importante descartar cualquier causa médica que requiera algún tratamiento.
Mientras tanto, hay algunas medidas sencillas que puedes adoptar y que pueden ayudar a aliviar esta molestia en casa.
- Mantenerse bien hidratado, bebiendo agua a lo largo del día.
- Evitar alimentos secos o muy duros que pueden irritar la garganta.
- Comer despacio, en un entorno tranquilo y con buena postura.
- Practicar ejercicios de relajación si se sospecha una causa emocional, como ansiedad o estrés.
La sensación de no poder tragar saliva puede parecer algo menor, pero cuando se repite o genera preocupación, es importante prestarle atención. En los adultos mayores, esta sensación puede deberse a cambios normales del envejecimiento, pero también a causas médicas que requieren atención.
Contar con información clara y saber cuándo consultar con un profesional permite actuar con tranquilidad y prevenir cualquier complicación. Con pequeños cuidados diarios y el acompañamiento adecuado, es posible recuperar el bienestar y confianza al tragar.
Referencias: