Hoy te hablamos de un descubrimiento apasionante: el eje intestino-músculo. Una conexión que explica por qué cuidar tu microbiota intestinal puede ayudarte a mantener la masa muscular, sentirte con más energía y mantenerte activo día a día.
Tu bienestar también empieza por el intestino
En tu intestino viven millones de microorganismos beneficiosos que forman lo que conocemos como microbiota. Estas bacterias no solo ayudan a digerir los alimentos; también tienen un papel clave en muchas funciones del cuerpo, incluida la salud muscular.
¿Cómo es posible? Cuando consumes fibra fermentable (como la que se encuentra en frutas, verduras o suplementos con prebióticos), tu microbiota la transforma en AGCC (ácidos grasos de cadena corta). Estas pequeñas moléculas llegan a los músculos a través de la sangre y favorecen su funcionamiento y conservación.
Este proceso ayuda a preservar la fuerza física, mejora el metabolismo y contribuye a una mayor sensación de energía. Por eso, hoy más que nunca, cuidar del intestino es también cuidar de tu vitalidad.
5 consejos para cuidar tu microbiota… y tus músculos:
- Incluye más fibra en tu día a día: verduras, legumbres, cereales integrales y frutas son grandes aliados.
- Consume alimentos fermentados como yogur, kéfir o chucrut, que aportan bacterias beneficiosas y probióticos.
- Muévete a diario, aunque solo sean paseos. La actividad física también favorece el equilibrio de la microbiota.
- Evita el exceso de ultraprocesados y azúcares añadidos, que alteran el ecosistema intestinal.
- Hidrátate bien y mantén horarios regulares de comida y descanso.
Porque mantenerse activo no tiene edad.
El cuerpo cambia con el tiempo, pero nuestra actitud puede marcar la diferencia. Apostar por una alimentación que cuida el intestino es una forma de vivir mejor, con más fuerza y energía cada día.
Cuida tu microbiota. Tu cuerpo y tus músculos te lo agradecerán.